lunes, 21 de diciembre de 2009

Todo tiene un final, todo termina

Ha pasado ya una semana desde que las emociones y sentimientos más extraños empezaron a fluir cual cataratas del Iguazú.
El lunes pasado, final de Semiología y Análisis del Discurso. Cualquier estudiante de la UNLZ Sociales, sabe lo que ello implica. Demasiado encafeinada y tras haber dormido sólo dos horas... allí fui... con la presión extra de que si no lo aprobaba, al jueves siguiente no me iba a recibir (y ello implicaba tener que recibirme con Semio en Marzo, cosa que NO QUERÍA).

Tras haber esperado 4 (horas) luego de haber terminado el exámen (las cuatro horas más siniestras de la vida)... sucede algo muy loco: los profesores salen del aula con las libretas, se dirigen hacia Administración, y detrás de ellos... todos nosotros como un gran rebaño de ovejas a punto de ser esquiladas, o peor aún, carne para la parrilla.
Una vez en el recinto, ellos las dejan y se van... sí se van. Hay dos posibles hipótesis circundantes que justifican esta acción.
a) No quieren reclamos de ninguna índole.
b) Se escapan para que no los caguen a trompadas.

Mientras los manes de la admin iban entregando las libretas de a una, de a dos, de a tres...(eso acentuaba los nervios de todos), a mí me transpiraban las manos y me temblequeaban las piernas. A mi alrededor, los que habían alcanzado el 4 saltaban, gritaban, se abrazaban... Cuando llegó mi turno, vi la nota... les juro que no recuerdo quién me abrazó primero, ylas piernas me temblaban mucho, mucho más.

Primer agradecimiento: gracias a todos los que compartieron ese momento conmigo, especialmente a Luji y Pao (que me hicieron el aguante), Yani (que estaba en la misma que yo), y Marisa (con quien me fumé las 4 horas de espera).
¿La frutilla del postre? La invasión de mosquitos en la parada del colectivo. Nunca vi nada igual... FUMIGUEN POR FAVOR...!! ¿O acaso no oyeron hablar de la palabra DENGUE?


.... Y llegó el día jueves. Otra vez con sólo dos horas de sueño encima, que se mezclaban con una dosis de ansiedad, otra de cagaso, y otra de desesperación porque me faltaba estudiar la mitad, y ya no tenía ganas de estudiar más nada.
Lo único que se me pasaba por la cabeza era:
"Mirá si no me recibo y viene toda la familia y amigos al pedo... onda.. ¿dónde se meten los huevos y la harina? ¿Vienen a casa a hacer un bizcochuelo? ¿Y la fiesta? ¿En dónde me la meto?... ¡Qué papelón!"

Por suerte, luego de 3 horas de espera, llegó mi turno y todos esos nervios resultaron en un final feliz...
Lo que se siente es algo increíble... creo que aún no caigo.
Es un cúmulo de sensaciones, cosas y momentos que se te pasan por la cabeza... Desde aquellos primeros nervios por el examen de ingreso, hasta éstos últimos por el de egreso. Desde las veces que habré puteado, hasta las veces que habré saltado de alegría. Desde todas aquellas personas a las que conocí estando ahí y que hoy en día las adoro, hasta todas aquellas personas a las que conocí estando ahí y me importan un bledo. Pasaron 6 (seis) años... y desde que empecé a los 18, hasta que terminé a los 24... no se imaginan todo lo que aprendí y crecí.

Como le dije a mi amiga Luján cuando se recibió el jueves anterior al mío: es una historia que se termina, pero al mismo tiempo, empieza una nueva.
Y es por eso que siento una especie de vacío muy difícil de describir... ¿Y ahora?. ¿Por qué me voy a preocupar? ¿De qué me voy a quejar?

Segundo agradecimiento: A mi familia, a mis amigos del corazón que estuvieron haciéndome el aguante en ese momento, Pao, Luji y Cris, a mi equipo de RRPP II, a mis amigos que estuvieron presentes con llamados y mensajes, a los profes, y a todos aquellos que me dejaron sus saludos.

Repito: ¿Y ahora?

Ahora supongo que a descansar... pero UNLZ, pronto nos estaremos viendo de nuevo.

Lic. Paula Ravarino






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