Sí que esta época del año resulta terrible. Se refleja en la cara de todo el mundo: ya nadie tiene ganas de hacer más nada (y la mía no escapa a ello).
Pero como quizás diría Murphy en una de sus leyes: "La época del año en la que uno no quiere hacer nada, es la época en la que más cosas tiene que hacer". Triste, pero cierto.
A todo esto... me estoy por recibir. Y me emperré en recibirme de acá a dos semanas. Y veo que no llego con las ciento de clasificaciones argumentales y sígnicas que a unos cuantos locos se les ocurrió escribir, pero aún así no me rindo. Y si no me rindo, es porque estoy emperrada. Y si estoy emperrada, equivale a no salir ni a la esquina hasta que no meta toda esa mega archi súper información en mi cerebro. Y si no meto toda esa mega archi súper información en mi cerebro, no me recibo. Y si no me recibo, fin de la historia: allí estaré en Marzo apostadísima, volviendo a parir este karma.
Así que no queda otra que entrarle duro al café, mate, y un par de cafias de refuerzo.
Ah, como broche de oro, también es la época del año en la que más trabajo tengo.
Juro que estos son días en los que agradezco no tener novio... pues no podría con todo (?)
viernes, 4 de diciembre de 2009
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