martes, 4 de octubre de 2011

Partes mías (o de mí)

Realidad

En el más preciado de los sueños
apareció tu cálida sonrisa.
pero llegó la pesadilla y tu sonrisa fue irónica,
lastimaba tanto, más que cien puñaladas.
Dijiste tantas cosas que no dijiste nada
y te burlaste de mí.
Quise abrir los ojos, pero entre lágrimas me di cuenta de una cosa:
ya los tenía abiertos.


Sin título

El rompe el cristal de la mentira y lo incierto
atraviesa intenciones ocultas, dejando huellas eternas.
Camina por las noches frías buscando lunas llenas.
Si encuentra una se la rapta en su bolsillo,
y para siempre se la queda.


Infierno

Caen amuletos por todas partes.
El cielo se derrumba y Dios se fugó.
Solo queda una hora eterna,
parece que ahí se esconde la salvación

Gritos de espanto recorren las calles.
Se quiebra la tierra, no existe el perdón
Recuerdos se entierran con los lamentos.
Ya nadie escucha al corazón.

De pronto una luz abre caminos,
algunos la siguen y otros no.
Nadie sabe que les espera,
algunos suponen que es mejor.

Los ojos abiertos despiden fuego,
es la energía del interior.
Los que quedaron desaparecieron
parece que el ocaso se los tragó.

Las ruinas se convierten en posesión
de algunos pocos como vos y yo.
No se que es lo bueno, pero todo tengo.
Acá no existe el cielo y hace calor.


Flash

Soñé que estabas ahí.
en el cruce del silencio más puro con la mirada más sincera que jamás había visto.
Parada temporal:
Desaparece el entorno.
Y aunque nos vamos convirtiendo en un todo,
nos reconocemos mutuamente.
Vos y yo.
Sin interrupciones.
Solo el sentido que le damos a ese momento.
que lentamente va rozando los límites de lo irreal,
y es fuerte... bien fuerte.
Hasta ese momento no dejamos de mirarnos,
y de repente, mediante un impulso casual,
cerramos nuestros ojos porque sabemos que nos sentimos igual:
(Desde ahora en más nada nos hará retornar).
(Desde ahora en más, andaremos juntos hacia ningún lugar).


Contener el aire


Después de meditar durante siete largos días,
como si quisiera irme hacia ningún lugar
aún las constantes vueltas del tiempo
vuelven, parten, regresan, y se van..

Sin haber dicho las palabras que ansiaba pronunciar,
los esquemas se habían destrozado frente a mis ojos.
Contuve el aire, las ganas de llorar,
y me alejé lenta y desesperadamente.

Delirios censurados por el siniestro juego del azar,
acabaron con la magia de mi mente.
Anhelos visionarios escapándose del lugar,
las luces se convertían en mis crueles enemigas
(pues las lágrimas se disipan en la oscuridad)

1 comentario: