Elegí realizar una relación entre las películas “Matrix”, “The Truman Show”, y el texto de Platón, “La Alegoría de la Caverna”.
En primer lugar, resulta necesario tener que en cuenta que la comunicación es un proceso de producción de sentido, no lineal, que conforma una cadena de enunciados infinita, y que posibilita múltiples sentidos posibles, gracias al carácter de múltiple acento del signo. Partiendo de esta base, podemos decir que la palabra es un signo ideológico dotado de sentido, y que la comunicación se entreteje con la ideología, variable que interviene en todas las instancias comunicativas.
Por otro lado, el espacio de lo que se conoce como hegemonía es el de la sociedad civil, que es el lugar de la dirección ética y moral, y que junto a la sociedad política (espacio de la coerción, violencia e imposición), conforman lo que Gramsci menciona como “Superestructura” (lo ideológico), que forma un vínculo orgánico con la “Estructura” (lo material, el hacer), y ambas conforman el “Bloque ideológico” (una situación histórica global).
Es así que a partir de estas concepciones podemos empezar a relacionar estos conceptos con los tres textos mencionados anteriormente.
Tanto en Matrix, como en The Truman Show, y en La Alegoría de la Caverna, se plantean de diferentes formas una dicotomía entre la realidad y lo real.
En Matrix, justamente es “la matrix” el espacio de la realidad, en The Truman Show es el “mundo” que le fue creado desde que nació al personaje interpretado por Jim Carey, para sostener el reality show, y por último, en La Alegoría de la caverna, Platón comienza contando que había una caverna, y en ella estaban hombres sentados y amarrados en sillas, que delante de ellos había una pared, y detrás fuego, y luego una tapia en la que por atrás de ella pasaban personas, y estos hombres que se encontraban atados lo único que veían eran sus sombras, que para ellos era “algo real”. Sin embargo, sabemos que eso no era lo real, sino su realidad. Tomando una frase de Matrix, “eso no es tan real, su mente lo hace real”.
Es decir que en estos tres casos los mundos de los protagonistas se presentan como un acontecimiento, una realidad que es construida y no como algo dado (pero que es incompleta y fracasada, porque no puede dar cuenta de lo real), cruzada por el sentido, y diferente a lo real, que según Zizek es lo no alcanzado por el lenguaje.
Volviendo al concepto de ideología, ésta se materializa en la hegemonía, y la hace posible el lenguaje. La hegemonía puede definirse como un fenómeno voluntario y colectivo de adhesión y cohesión, y tanto en los tres textos podemos decir que los personajes transcurren sus vidas tranquilamente aceptando y adhiriendo al sistema hegemónico, constituido bajo una dirección fundamental que confía sus gestión a los intelectuales (por ejemplo, los agentes en Matrix, o los que dirigen y controlan el reality para que Truman no se de cuenta que todo es una farsa, y no se entere de la forma de salir de esa realidad).
Así también podemos decir, basándonos en Thernborn, que Truman fue interpelado, sometido y cualificado por la ideología, y que ésta constituyó y modeló la forma en que vivió como actor conciente y reflexivo un mundo estructurado y significativo, ya que (y esta vez tomando a Zizek), la ideología es la matriz generativa que regula la relación entre lo visibile y lo no visible, lo imaginable y lo no imaginable, y los cambios producidos en esta relación).
Por otro lado, la alegoría da a entender que si al hombre lo sueltan, no va a tener dominio sobre sus actos, y va a sentir dolor e inseguridad. ¿Acaso Truman no habría vivenciado los mismo sentimientos si hubiera sido "liberado" de un día para otro?
Se podría decir entonces, en relación a Freud, que se instaura un principio de realidad para defenderse de situaciones displacenteras, en la que la cultura se presenta como aquella que nos protege de la naturaleza, como la reguladora de los vínculos entre los hombres, y como aquella que crea un tesoro de representaciones para volver soportable el desvalimiento humano, amenazado desde tres lados: el propio cuerpo, destinado a la ruina y disolución, desde el mundo exterior y desde los vínculos con los seres humanos.
Así, todo terror y pena de la vida están destinados a compensarse, por ejemplo a través de las representaciones que son ilusiones (cumplimientos de los deseos más antiguos, irrefutables e indemostrables), y que no son necesariamente falsas, irrealizables o contradictorias con la realidad.
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