domingo, 30 de mayo de 2010
Reflexiones de un domingo como tantos otros domingos.
Sacan a relucir lo peor de mi, lo más emo, lo más depresivo, los fantasmas escondidos que llevo dentro al menos 6 días de los 7 de la semana.
Esto de pasar los domingos con Youtube, la perra y mi otro yo me está afectando. Definitivamente.
Si no fuera domingo, quizás, yo no estaría tomando un té con limón cual señora de 65 años que espera que sean las 16.30 hs. para ir a jugar a la canasta con "las chicas". Aunque claramente creo que mi situación es peor, porque no estoy a la espera de nada.
Si no fuera domingo, quizás, estaría un poco más peinada, un poco más vestida, y un poco más animada. Me sentiría un poco menos sola, un poco más entusiasmada, y un poco menos chota. Sí, chota.
¿Qué tuvo de bueno este domingo? Ah, si. Me gané una mochila, un encendedor y un cenicero para que siga fumando alegremente aunque sea perjudicial para la salud, y me siga fidelizando con la marca. ¿Qué marca? Aquella que si doblás sus letras en el paquete de determinada forma, mágicamente aparece la palabra "Amor", y es ideal para regalársela a "esa personita tan especial" que está a tu lado, que la recibirá al suspiro de "aaaaahhhhh", y todos contentos. Una vez un noviecito de la adolescencia me la hizo, y creo que la guardé en la billetera tanto tiempo como tiempo tardó el forro desgraciado en desaparecer del mapa sin dejar huella alguna.
Aunque a mi nunca me salió hacer esa boludez. Tampoco lo puedo intentar ahora, porque tengo que guardar el paquete para recibir mi espeluznante premio. Hubiese sido mejor ganarme el viaje a Sudáfrica, pero no, es domingo. Y la suerte que está conmigo los días domingos, está conmigo a medias (con suerte, valga la redundancia).
(minuto de reflexión) ....
Si yo no fuera de esas personas que de 6 veces que se toman el colectivo se pasan de parada 4, quizás, los domingos me caerían más simpáticos. Es algo muy loco. Analistas del caso dicen cosas como que debería bajar de la luna, debería volver de mis vacaciones (ya que volvió mi cuerpo pero no mi mente), debería dejar de "papar" moscas, o que yo soy de esas personas que no se olvidan como se llaman porque tengo DNI, y este se encarga de recordármelo. ¿Y si me olvido el DNI qué onda?
Si no fuera domingo, quizás, no estaría reflexionando acerca de dos frases poco alegres que recibí en la semana.
1 - "Vos sos la eterna soltera, Pau"
2 - ¿Te diste cuenta que todos tus novios los tuviste en la infancia/adolescencia?
Ai qué simpáticos, qué ocurrentes, qué mentes brillantes.
Conclusión:
martes, 18 de mayo de 2010
Ensayo - Comunicación e Ideología
Elegí realizar una relación entre las películas “Matrix”, “The Truman Show”, y el texto de Platón, “La Alegoría de la Caverna”.
En primer lugar, resulta necesario tener que en cuenta que la comunicación es un proceso de producción de sentido, no lineal, que conforma una cadena de enunciados infinita, y que posibilita múltiples sentidos posibles, gracias al carácter de múltiple acento del signo. Partiendo de esta base, podemos decir que la palabra es un signo ideológico dotado de sentido, y que la comunicación se entreteje con la ideología, variable que interviene en todas las instancias comunicativas.
Por otro lado, el espacio de lo que se conoce como hegemonía es el de la sociedad civil, que es el lugar de la dirección ética y moral, y que junto a la sociedad política (espacio de la coerción, violencia e imposición), conforman lo que Gramsci menciona como “Superestructura” (lo ideológico), que forma un vínculo orgánico con la “Estructura” (lo material, el hacer), y ambas conforman el “Bloque ideológico” (una situación histórica global).
Es así que a partir de estas concepciones podemos empezar a relacionar estos conceptos con los tres textos mencionados anteriormente.
Tanto en Matrix, como en The Truman Show, y en La Alegoría de la Caverna, se plantean de diferentes formas una dicotomía entre la realidad y lo real.
En Matrix, justamente es “la matrix” el espacio de la realidad, en The Truman Show es el “mundo” que le fue creado desde que nació al personaje interpretado por Jim Carey, para sostener el reality show, y por último, en La Alegoría de la caverna, Platón comienza contando que había una caverna, y en ella estaban hombres sentados y amarrados en sillas, que delante de ellos había una pared, y detrás fuego, y luego una tapia en la que por atrás de ella pasaban personas, y estos hombres que se encontraban atados lo único que veían eran sus sombras, que para ellos era “algo real”. Sin embargo, sabemos que eso no era lo real, sino su realidad. Tomando una frase de Matrix, “eso no es tan real, su mente lo hace real”.
Es decir que en estos tres casos los mundos de los protagonistas se presentan como un acontecimiento, una realidad que es construida y no como algo dado (pero que es incompleta y fracasada, porque no puede dar cuenta de lo real), cruzada por el sentido, y diferente a lo real, que según Zizek es lo no alcanzado por el lenguaje.
Volviendo al concepto de ideología, ésta se materializa en la hegemonía, y la hace posible el lenguaje. La hegemonía puede definirse como un fenómeno voluntario y colectivo de adhesión y cohesión, y tanto en los tres textos podemos decir que los personajes transcurren sus vidas tranquilamente aceptando y adhiriendo al sistema hegemónico, constituido bajo una dirección fundamental que confía sus gestión a los intelectuales (por ejemplo, los agentes en Matrix, o los que dirigen y controlan el reality para que Truman no se de cuenta que todo es una farsa, y no se entere de la forma de salir de esa realidad).
Así también podemos decir, basándonos en Thernborn, que Truman fue interpelado, sometido y cualificado por la ideología, y que ésta constituyó y modeló la forma en que vivió como actor conciente y reflexivo un mundo estructurado y significativo, ya que (y esta vez tomando a Zizek), la ideología es la matriz generativa que regula la relación entre lo visibile y lo no visible, lo imaginable y lo no imaginable, y los cambios producidos en esta relación).
Por otro lado, la alegoría da a entender que si al hombre lo sueltan, no va a tener dominio sobre sus actos, y va a sentir dolor e inseguridad. ¿Acaso Truman no habría vivenciado los mismo sentimientos si hubiera sido "liberado" de un día para otro?
Se podría decir entonces, en relación a Freud, que se instaura un principio de realidad para defenderse de situaciones displacenteras, en la que la cultura se presenta como aquella que nos protege de la naturaleza, como la reguladora de los vínculos entre los hombres, y como aquella que crea un tesoro de representaciones para volver soportable el desvalimiento humano, amenazado desde tres lados: el propio cuerpo, destinado a la ruina y disolución, desde el mundo exterior y desde los vínculos con los seres humanos.
Así, todo terror y pena de la vida están destinados a compensarse, por ejemplo a través de las representaciones que son ilusiones (cumplimientos de los deseos más antiguos, irrefutables e indemostrables), y que no son necesariamente falsas, irrealizables o contradictorias con la realidad.
